domingo, 17 de mayo de 2009
Jesus
Mil años antes de Cristo un corazón late entre dinosaurios, un ser se adelanta y nace solo. Los dinosaurios lo olfateaban, el desnudo sobre las plantas ríe ingenuo y comienza a juguetear, un cuello enorme lo carga sobre su lomo y lo lleva a conocer el lugar, el niño feliz, respira aire fresco, no llora. Solo ríe y recuerda: Que la sangre sigue corriendo , en pasado presente y futuro, “Encuentra el rio de tu cuerpo hijo mío” corre tras las puertas divinas del terremoto interno y seduce a la Virgen María con un pedazo de torta de amapolas , ríe solo y coméntale al viento que tu vida no es más que un cero a la izquierda un rompecabezas en pre kínder sucio y usado por niños sin rostro, quítale la yegua a ese caballo y cabalga hacia tus ojos que no son ventanas si no antojos en donde no existe el tiempo , solo el perenne palpitar de los pasos que te siguen como sombras que no te dejan tranquilo por un segundo , que te gritan al oído sin piedad impregnándose en tus poros como erizos y te abrazan el cerebro y te chupan las heridas sin respeto.Pide por ellos que viven en suburbios que son parte del mundo que quiere explotar, roza tu vida con la muerte desafía al límite que hoy anda sin armadura, desafíalo y veras que bajo las raíces del girasol ya no dormirás sobre espinas, dormirás tranquilo y beberás el vino sagrado que con una rebanada de pan te harán caer sobre la mesa, y así será tu última cena
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