domingo, 17 de mayo de 2009
१४ दे enero
Yo caminaba con los pies para adentro mirando mis pies deslizarse para el lado contrario de los demás pies, caminaba libre por el centro comercial blanco, miraba atrás y la veía a ella, siguiéndome los pasos como siempre, respirando atreves de mis ojos...c o m o s i e m p r e. La bandeja roja de plástico la veía en zoom, no sé porque, siempre el rojo me llamo tanto la atención y entre esas imágenes rápidas del cerebro la sigo mirando a ella, la huelo y hasta veo el frasco de colonia que usaba en ese entonces, redonda y naranja, esa que recordaba cuando me la arrancaban de la nariz, porque más que su cuerpo extrañaba su olor, que quería impregnar en mi cuerpo todo el día como cuando se mete un clavo en la planta de algún zapato. Yo quería tenerla conmigo siempre, hasta buscaba sus huellas digitales en objetos que ella había tocado antes, en las envolturas de la lonchera por ejemplo, me las guardaba conmigo, hasta la s a l i d a y ahí la veía a ella en el piloto del carro, conduciendo la nave que nos llevaría a la gloria, lejos del infierno falso en el que me moría de angustia todas las mañanas. M a ñ a n a s de jugo de manzanas con salvado de trigo, cereales con yogurt de fresas y mochilas listas. En el bolsillo chico de la mochila un par de frutas y en mi nariz su olor único que congelaría para siempre. Ella era mi dueña y no la quería soltar jamás. Su piel suave y tibia luego de salir del mar, yo sobre ella mirando hacia abajo, sintiendo toda la sangre de mi cuerpo en mi cabeza, mirando como caían las gotas de agua a la arena con mocos como cuando eres niño y sales del mar, y a la izquierda el cooler morado que podría definir como el objeto que mas marco mi vida de niña. Con el calzón llenecito de arena me alisto para regresar a lima a comer pollo con arroz árabe y camote a la casa del Tomasal y entre tantos de estos recuerdos la veo de nuevo con guantes azules y cara pálida, y fuerte olor a cigarro hablándome de cosas que no recuerdo y sonrió y ella sonríe, pero yo no le creo. Antes de que se fuera la abrace fuerte y llore como cuando era niña, inhale lo más fuerte que pude para poder recordar su olor por una semana entera y ya van 4 días y lo eh olvidado…
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