domingo, 17 de mayo de 2009

El corazón de la alcachofa

La Titi me cuenta sobre su depresión, dice que hoy despertó triste, sin ganas de nada, yo la escucho y trato de aportar pero sé que es difícil. La titi siempre ha sido una persona melancólica y difícil, nunca ha demostrado fortaleza emocional y siempre se ha ocultado tras esa careta arrugada y pálida que me intriga tanto, yo le pregunte, ¿siempre has sido así o es por algún motivo en especial? , ella abre la boca para decirme algo, yo lo veo todo en cámara lenta, salen de la cueva humana unas palabras punzocortantes: “Soy así desde que no está tu abuelo” (auch)…sentí esa frase como pedacitos de hielo seco que caían en mi cara desde una distancia larga. Que amor para tan fuerte el de mis abuelos, una verdadera historia de amor, como en Hollywood...esas que te quieren hacer creer que el amor es duradero y que no tiene limites, así fue este amor...y eso que este si que no lo dirigió nadie…natural, prematuro hasta en los últimos años. Que difícil llevar su cuerpo por la casa en la cual cada esquina tiene un momento marcado en su huella digital, se siente sola en esta casa vacía y marrón y se aferra a mi madre como un mono bebe, se aferra invadiendo su espacio, cortándole la respiración, sacudiendo sus cuatro pelos brillosos recién teñidos de rubio, arrancándole la vida atareada, encapsulada en una lata de atún, apretadita, veloz… Hay una persona con la cara pintada de blanco que camina entre las dos, se recuesta sobre sus manos blancas también y las mira, solo calla y no medita sus palabras, solo las pasa por la garganta y rasgan apenas una mínima parte su estomago como una espina de pescado, se escribe por todo el cuerpo blanco y camina invisible con todo el cuerpo pintarrajeado por todo el comedor, fuma del cigarro de mi madre cuando ella lo deja en el cenicero, come del plato de mi abuela y mi madre piensa que mi abuela es la que come. Ella no come, esta inapetente hace tiempo, ¿que no te das cuenta?.

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